Hace ya algunos años que comencé esa búsqueda de la verdad. Un camino maravilloso y no siempre fácil, de hecho estoy totalmente convencida de que es un camino para valientes, término que utilizó mi maestra de Regístros Akáshicos María del Mar Rodilla para definirnos, y realmente me ha llegado al alma.  Con ello no quiero decir que los que no deciden realizar o tomar este camino, no sean valientes, claro que no, todos y cada uno de nosotros tenemos el derecho y la libertad de decidir el modo y las experiencias que queremos vivir ahora, aquí, y cualquier decisión es igual de correcta y respetable.

Cuando digo valientes lo digo con toda seguridad y fuerza puesto que es un camino de una belleza inexplicable más las dificultades o trabas que tenemos que ir atravesando y transcendiendo son. .para valientes.

En estos últimos años de mi vida he aprendido mucho, las experiencias, las vivencias y los retos han estado siempre ahí. El yoga vino a mi como ese camino hacia la unión con uno mismo y con lo divino, con el todo, con Dios. Y es ahí, donde encontraremos siempre la verdad.

Gracias al estudio y la práctica del yoga he descubierto lo inmenso que es el concepto de ser un ser-humano, aquí y ahora.

Los conceptos de mente, ego, memoria, inteligencia racional e inteligencia divina. La inteligencia divina es la inteligencia del alma, y es ahí, el único lugar donde verdaderamente podemos encontrar todas las respuestas que buscamos, toda la verdad.

Creo firmemente que somos mucho más que un ser humano, creo firmemente que antes que eso somos energía, conciencia, luz, somos almas. Almas que con un propósito mucho más grande de lo que se pueda expresar con palabras. Debemos de ayudarnos los unos a los otros a reencontrarnos con esa verdad, con esa esencia que realmente somos, fuimos y seremos siempre, puesto que somos seres infinitos, sin principio ni fin, y esta historia, esta realidad que estamos viviendo ahora y que percibimos a primera vista como lo único que hay, es un pequeñito espacio de tiempo en esa eternidad. Eso no quita el peso y la importancia de tiene el vivir y experimentar esta vida al máximo desde el puto en el que se encuentre nuestra conciencia, nuestro entendimiento y desde donde nosotros queramos vivir y experimentar, pues somos libres para decidir.

Para comprender y sentir todo ello es necesario que salgamos de la mente y nos comuniquemos con nuestra alma, con lo que realmente somos. Para ello debemos de conectarnos con nuestro cuarto centro energético, Anahata, situado en el centro del pecho. Y es que, es ahí donde reside nuestra alma y nuestra puerta hacia la comunicación con la divino.

Lo divino es lo que realmente somos, lo divino eres tu, soy yo y es Dios, lo es todo. Y no somos tan diferentes…y todos trabajamos para entenderlo, para sentirlo, para experimentarlo y compartirlo si así lo percibimos y sentimos.

Llevo ocho años de vivencias y aprendizaje a través del amplio mundo del Yoga…y ahora otra puerta más se ha abierto.. Los Regístros Akáshicos.Y ese camino que hay tras la puerta sigue siendo Yoga, puesto que yoga es unión y siento que esta nueva puerta me lleva un poquito más cerca si cabe hacia esa conexión con mi alma, con la verdad  y con Dios.

He recibido un curso sobre los niveles I y II de Registros Akáshicos.

Akash es una palabra en sánscrito, la lengua ancestral  de la India en la que se desarrolla y comparten las enseñanzas del Yoga. Akash quiere decir espacio, éter. Y ese espacio, éter, es energía  , y este espacio o energía cósmica es lo que porta, es el vehículo del sonido, la luz y la vida.

Los Rishis,  antigüos sabios de la India, ya sabían de la existencia de esta dimensión y comprendían su grandeza e inexplicable en palabras, la apertura y grandeza que ahí se encuentra.  En el éter, en el Akásha  se encuentran todos los elementos: Prithivi (la tierra),  ap ( el agua),  vata (el aire) y agni (el fuego).  Todos ellos se encuentran en el akasha sin ninguna limitación de tiempo y espacio. Y cómo define Johan Nesuske: es una matriz cósmica inobservable y omnipresente, el trasfondo sutil desde el cual surgen todas las formas inclusive nosotros mismos. También él nos recuerda las palabras del yogui Paramahansa Yogananda:      “ El Akasha subyace bajo todas las cosas y se convierte en todas las cosas; está oculta y tan solo se puede observar cuando se convierte en las cosas que vemos. Es la realidad fundamental del mundo”.

El camino hacia uno mismo, hacia el alma, es el único camino que nos llevará a conocer y vivir la experiencia de Dios y lo divino. Yo no me rindo…continúo…y comparto con vosotros lo que pienso que también os puede ayudar para que encontréis y conectéis con esa fuerza, esa paz y esa grandeza que cada uno de nosotros es.

Susana Méndez

Sundaram Yoga Life.